
Genial y sublime, polémico y convencido conservador, comme il faut. Así es el díscolo Gibson que confiesa dormir por las noches junto a su arma, porque los seguratas privados son un inconveniente (él mismo reconoce).
Infinitamente mejor director que actor, excelente creador de sentimientos y emociones y osado revelador, para desconsuelo e ira de progretontos, de grandes verdades.
¡Cómo escoció "El patriota" entre los progretontos de las Españas! A ellos, siempre dispuestos a discutir y relativizar el concepto sacro universal de nación.
¡Y qué pedagogía más impecable la exhibida en Apocalypto!, nada más y nada menos que la explicación darwinista y "hobbesiana" de la desaparición de una civilización.
Jajajaja, "no quiero que mi pueblo viva con miedo", le dijo el anciano cacique a su hijo para justificar la mentira de ocultar la existencia de una amenaza externa: unos foráneos, asentados lejos de las espesas selvas, que se dedicaban a arrasar pequeños poblados y esclavizar a sus gentes.
Y no, no vivieron con miedo, al menos hasta que fueron masacrados y sus cabezas cercenadas en un altar, para mayor gloria de dioses no tan talanteros ni pacíficos como su progreecologismo indígena.
El declive y decadencia de una civilización siempre comienza desde dentro, por la desidia y falta de compromiso de sus ciudadanos para defenderla y preservarla y, sobre todo, cuando cae en manos de progretontos talanteros que prefieren vivir sin miedo, alegres e inconscientes, ya sea proponiendo peregrinas alianzas entre civilizaciones o huyendo de las guerras como ratas de alcantarilla.
Y es que un progretonto puede creer en cualquier sueño esquizofrénico y utópico por inverosímil que sea; puede creer que el Islam se integrará en la civilización occidental, que un terrorista se convierta de la noche a la mañana en "hombre de paz" (Otegi), e incluso puede creer que existan alienígenas, pero, eso sí, nunca jamás creerá en Dios, que eso es cosa de fachosos malosos.
¡Hay que joderse!
¡Qué grande Gibson, y qué pequeños nosotros, en estas dolorosas Españas, sin más alternativa que sufrir el cine propagandístico y talantero de los "cejeros"!
Quieren que vivamos sin miedo, al menos sin miedo al moro invasor, pero bien se encargan de manterner vivo el temor al facha malvado, ora a través de leyes revanchistas, ora mediante películas guerracivilistas.