La España que hace daño


La España que hace daño es la España de los revanchistas defensores de "envidias igualitarias", la España asediada por las bolcheviques izquierdas y por los nacionalismos periféricos.

viernes 13 de noviembre de 2009

¡Que lo haga! ¡que lo haga!...


En un mundo como el actual, donde reina el morbo y la ausencia total de valores morales, resulta muy arriesgado jugar a "chantajear emocionalmente" al sistema, incluso al despreocupado vecino de al lado.
Así, ¿quién no recuerda algún episodio peliculero donde un desesperado suicida amenazaba con tirarse al vacío?
- ¡Que me tiro!, solía vociferar el pobre infeliz.
- No, por Dios, le respondía algún alma caritativa ¡No lo hagas!
- Que sí, que sí, me tiro, me tiro...
En ese momento tenso, lleno de angustia y temores, no faltaba el cafre de turno que, todo chulo y vacilón, le espetaba al titubeante suicida:
- ¡Venga, va, tírate! ¿A que no hay huevos?, le retaba al más puro estilo "bilbaíno".

Venía todo este recuerdo peliculero a colación de las últimas declaraciones expelidas por la infecta cucaracha De Juana Chaos.
Al leer sus pueriles declaraciones, amenazando con sucicidarse en caso de ser extraditado a España, no he podido por menos que desear que lo extraditen, es decir, he anhelado gritar como un energúmeno cualquiera: ¡Que lo haga, que lo haga! Suicidarse, digo, más que nada para ver si tendría huevos para tirarse del rascacielo más alto del mundo mundial.
Y es que de Bilbao, a Dios gracias, no soy, pero me sobra mala leche y puedo ser tan cafre como el que más cuando de eliminar cucarachas se trata.

Saludos y ¡Arriba España!

jueves 12 de noviembre de 2009

Oro, pienso y ... ¡serrín!


¿Cualés fueron los tres presentes que llevaron los Reyes Magos al niño Jesús?
La respuesta de un jovenzuelo de 1º de la ESO fue "oro, pienso y serrín" y, de no ser porque estoy seguro de la mediocridad de nuestro actual sistema educativo, hubiera incluso pensado que su respuesta era la propia de una mente privilegiada y superdotada.
De hecho, tiene su lógica pensar que los Magos de Oriente, al tiempo que adoraron al niño, se hubiesen preocupado de alimentar con pienso a los animalitos del pesebre (el buey y la mula) que a buen seguro padecerían hambre y frío.
Y los previsores Reyes Magos, conscientes de que iban a ser muchos los pastorcillos que se dejarían caer por allí, bien pudieron creer conveniente llevar serrín para hacer más practicable la estancia, sin duda plagada de excrementos de los ya mencionados animalitos.
La verdad, y ahora que lo pienso, quizás hubiesen resultado regalos más pragmáticos un poco de pienso y serrín, que el oro no lo cuestiono, como tampoco lo cuestionó el pequeño bribón de la ESO, que bien pudiera pasar por gañán pero no por tonto.

Saludos y ¡Arriba España!

miércoles 11 de noviembre de 2009

Ortega, José Antonio y Franco.


El amigo Noctas, conocido como el Crack, me ha inspirado esta entrada, que espero resulte brillante y lúcida.

Cuando un individuo posee un espíritu aristoi, es decir, sabe de la necesidad de que "lo mejor ha de reconocerse en lo mejor" es fácil "homenajear", rendir pleitesía, o poder reconocer, sin más, los valores o trayectorias vitales de aquellos que supieron SER a pesar de difíciles circunstancias adversas.
Mi admirado Ortega ha sido, seguramente, el filósofo de las Españas, que junto a la gloriosa escuela de Madrid (Zubiri, Marías, Zambrano, Morente...) más ha estudiado la razón de ser de España ("La España invertebrada") y más ha profundizado en los problemas socioculturales de la modernidad ("La rebelión de las masas")
Ortega fue el maestro, el magnífico teórico, que nos explicó "quiénes éramos" y, a la postre, quien nos invitó a progresar hacia una España mejor, republicana y no monárquica, pero instándonos a que no nos olvidásemos de "quiénes fuimos".
José Antonio fue un ferviente alumno y seguidor de Ortega. Me atrevería a decir que fue el último gran caballero ilustrado de las Españas, dos pecados, ser caballero e ilustrado, que no pudieron perdonarle los resentidos bolcheviques que acabaron con sus vida en juicio sumarísimo y cobarde.

Ortega era la idea, José Antonio su profeta, la voz capaz de despertar y salvar a la juventud española (sentida y reiterada demanda de Unamuno) del letal abrazo del marxismo.
Sin embargo, llegado el momento de actuar ante difíciles circunstancias, como eran sin duda las que nacieron de la subversiva república de Azaña, el filósofo que dijera "yo soy yo y mis circunstancias, y si no las supero a ellas no me salvo a mí mismo", no fue capaz de salvar las circunstancias ni de salvarse a sí mismo, como bien le señalara con respeto y cariño el propio José Antonio en un magnífico artículo titulado "Homenaje y reproche a Ortega Y Gasset"
Ortega seguía fiel a sus principios mientras España se derrumbaba. No sería él, quien con tanto ahinco había defendido la necesidad de respetar la legalidad institucional, quien se convirtiera en el Sila de turno.
Hace ya algunos años, hablando sobre Ortega con un sindicalista muy revolucionario y dogmático, me espetó que el filósofo fue un "facha" más, así, tal y como lo escribo.
El comentario de dicho sujeto, tan osado como ignorante, me hizo sospechar que José Antonio, al cabo, tuviere razón en su crítica al maestro, porque allí donde no tenía cabida la dialéctica racional, frente a seres henchidos de rencor contra lo mejor y más excelente, frente a quienes no les importaba arremeter contra la justicia y la integridad de la patria, sólo cabía la dialéctica de los puños y pistolas.
Ortega debió exiliarse, pues a pesar de haber proclamado su solemne "Delenda est Monarchia" y de haber apostado por un ilusionante proyecto republicano, tropezó con la mediocre hez de los resentidos, de los apátridas inconscientes que se alzaban en armas al grito de ¡viva la URSS!

Ante un Ortega que se negó a sí mismo prefiriendo no comprometerse en difíciles circunstancias, sobresalió un valiente José Antonio, que no sólo deseó, antes de morir, que la suya fuese la última sangre española vertida en contienda civil sino que, según se cuenta, había pedido a Franco que de producirse el NECESARIO Alzamiento Nacional se evitara el exceso de bajas.

José Antonio, el poeta que ansiara una "España alegre y faldicorta", el amigo de Lorca y Valdecasas, de Prieto y de tantos otros intelectuales de la época, tampoco deseaba un conflicto civil armado, pero igualmente pagó con su vida por haber dicho, tan sólo, que la integridad de la patria y la justicia habían de defenderse por la fuerza de las armas cuando no bastase con la verdad de la RAZÓN.

Franco, que no estaba para excesos líricos, pues lo suyo era la épica y el repartir hostias a diestro y siniestro (muy bien, por cierto) consiguió, en cierta manera, que la idea de Ortega perdurase en el tiempo y que la memoria de José Antonio permaneciese sempiterna en las almas de todos los españoles de bien que siguen esforzándose por ser quienes desean ser, es decir, quienes son por imperativo de la razón histórica.

¡ARRIBA ESPAÑA!

Saludos

martes 10 de noviembre de 2009

Injustos igualitarismos agustinos.


No ha mucho volví a recurrir a la celebérrima máxima agustina, "conócete, acéptate, supérate", para señalar la necesidad de conocernos a nosotros mismos (Sócrates) y poder, así, "llegar a ser quienes realmente somos" (Fichte)
Casi podría decirse que de la obra de San Agustín, como del amigo porcino, se puede aprovechar todo. Casi todo, al menos.
Sus "confesiones" se me antojan un antecedente claro y lejano de lo que habría de ser el psicoanálisis, y su "Ciudad de Dios", aunque plagio del dualismo platónico, fue sin duda el cimiento sólido y necesario para que acabase de arraigar una religión por entonces en ciernes: El cristianismo.

Decía, pero, que del arrepentido San Angustín, muy dado a los excesoso y placeres de la carne en su díscola juventud, antes de ver la luz y convertirse en uno de los padres de la Iglesia, ¡casi ná!, se podía aprovechar casi todo; y dije bien, casi, porque yo encuentro una terrible y dramática excepción en su, por otro lado, magnífica obra. Me estoy refiriendo, ahora que es tiempo de Alakranas y piratillas, al supuesto encuentro que tuvo lugar entre Alejandro, Sikander el Magno, y un vulgar piratuelo de la época:

Agustín narra la historia de un pirata capturado por Alejandro Magno. '¿Cómo te atreves a violentar los mares?' le pregunta Alejandro. 'Cómo te atreves tú a violentar el mundo?' le responde el pirata. 'Porque yo lo hago con una pequeña nave, me llaman ladrón; a ti, que lo haces con una gran flota, te llaman emperador'

No resulta baladí la importancia de esta pequeña anécdota referida en su "Ciudad de Dios", ni puede extrañarnos que el lingüista Noam Chomsky, desde hace ya algún tiempo reconvertido en paladín de tontilocas causas retroprogres, la haya utilizado para dar vida a uno de los igualitarismos más obscenos y aberrantes que gozan de gran popularidad entre izquierdosos y demás subversivos.
Subyace la idea en dicha anécdota, o tal parece al menos, de que lo mismo sería ejercer de piratilla subversivo que de emperador al servicio de la consecución de loables proyectos con aspiración de universalidad, es decir, que tan inmoral sería un terrorista de ETA como el opresor e imperialista Estado "ejpañol".
Si la retroprogresía de las Españas perdona los pecadillos de Castros y Chávez, por ejemplo, es porque los considera jocosos piratillas en pequeñas naves que se oponen, tan tercos como orgullosos, a las grandes flotas de los imperialistas yanquis, estos sí malvados filibusteros con patente de corso, y dignos herederos del maloso Alejandro.
¡Cuánto daño hiciste, San Agustín de mis entretelas, a quienes en nombre de la Iglesia defendieron España de las hordas bolcheviques que incendiaban templos y asesinaban clérigos en los albores de 1936!
¡Cuánto daño has hecho, con tan perverso igualitarismo legitimador de piratillas, a cualquier intento por vertebrar un orden mundial justo que pudiera discernir con claridad, exenta de relativismos, entre el bien y el mal!

Saludos y ¡Arriba España!

lunes 9 de noviembre de 2009

Corsarios, piratillas y el genial Reverte.


¡Qué monstruo de la pluma el amiguete Reverte, que diría Torrente!
¡Con qué desparpajo y fino humor, no exento de la correspondiente gotita de mala leche, señala la vileza y cobardía de nuestros miserables políticos ante el caso Alakrana!
He decidido comprar cada domingo el ABC, más que nada para contribuir a sufragar el coste del magnífico suplemento del XLSemanal, de lo mejorcito en prensa escrita en estas dolorosas Españas.
Un póker de ases formado por Reverte, Juan Manuel de Prada, Punset y Carmen Posadas, o un repóker (si incluimos a Carlos Herrera, que también tiene momentos de gloria) es el mejor aval para un magazine dominical que bien merece nuestro mecenazgo.

Reverte se me antoja el Ortega del pueblo, el filósofo de la calle, pues como el maestro, salvo que utilizando el román paladino más coloquial y castizo, no ceja de señalarnos la vileza de lo más mediocre y vulgar que nos rodea.
En su ácido retrato de una familia media, titulado los calamares del niño, dibuja, mejor caricaturiza y disecciona con fina y envidiable perspicacia analítica, los modales de un pequeño cabroncete malcriado.
Claro que debe preocuparnos, y mucho, cómo estamos educando a nuestros hijos; por supuesto que debemos cuidar las formas, pero sobre todo debemos esforzarnos en inculcar VALORES que aspiren y reconozcan la excelencia.
Ya dice Reverte que, en defensa propia, desearía que "les partiese un rayo", no fuere que el día de mañana el pequeño cabroncete, convertido en funcionario, agente de la ley, o desempeñando cualquier otro oficio, le jodiese vivo con los mismos malos modales que exhibía en la mesa.
Y añado yo, dándole la razón a Reverte, que aún podría ser peor si el maleducado infante se dedicara a la política, que vulgares y mediocres Zapateros, Montillas, Aídos y Pajines, han llegado a lo más alto jodiéndonos vivos a todos.

Saludos y ¡Arriba España!

sábado 7 de noviembre de 2009

Ayer y hoy.


"llegué a creer que todos los sabios habían muerto, pero, aliviado, me di cuenta de que yo estaba vivo"

Con este narcisista aforismo, o uno muy parecido, que la memoria es tan caprichosa como selectiva, me gané los favores de mi "profa" de bachillerato (no seáis mal pensados)
Ya antes, mi original reflexión (chapucero ensayo de adolescente) "La vida de Adán y Eva en el paraíso no era humana" me valió un excelente y un reconocimiento público, ante toda la clase.
Crecido por mis excelentes resultados en el bachillerato (la media global fue de notable), y tras una EGB también plagada de sobresalientes y honores, llegué a la facultad dispuesto a comerme el mundo.
Pero el mundo me comió a mí, o no, según se mire...
Obtuve una licenciatura, algunos años más tarde otra más, pero jamás llegué a ser, ni de lejos, el "sabio" que antaño me creyera.

Éste sería el renovado y orgulloso aforismo que escribiría a día de hoy:
"Llegué a creerme un sabio, pero llegué a ser algo más y mejor: Padre."

Saludos y ¡Arriba España!

PD: Pink Floyd, "Time", suena de fondo y acompaña esta reflexión. Curiosa casualidad.

viernes 6 de noviembre de 2009

Sacrificio generacional.


Leía hoy en LD una noticia que no me ha sorprendido en absoluto:
China superará a EEUU como primera potencia mundial.
Receloso y desconfiado como soy, algo "paranoias" si lo preferís así, hace tiempo que vengo alertando sobre el hecho incuestionable de que Occidente se muere, tan orgulloso como resignado, aferrándose a sus glorias pretéritas. De la misma manera que en el ocaso de nuestra existencia, mientras esperamos la muerte, nos alimentamos de recuerdos, recurriendo a nuestra memoria para transmitir a nuestros nietos y allegados nuestras vivencias pasadas, así Occidente languidece y se marchita, también recordando con soberbia que un día fue la cuna de la civilización del mundo tal y como lo conocemos.
Siempre que señalaba, como iba diciendo, que debíamos tener cuidado con el gigante chino "aparentemente dormido", que ya daba signos de despertar enérgicamente a la vida, aparecía el progretonto de turno para decirme, necio todo él, que ello había sido posible porque los sufridos ciudadanos chinos estaban siendo sistemáticamente subyugados y esclavizados por sus dictatoriales dirigentes.
- ¡Suerte que en Europa tenemos nuestros derechos y libertades garantizados!, acababa exclamando el progreta, aliviado por no padecer las penurias del pueblo chino en sus carnes de relajado y acomodado ciudadano bizantino, cobarde y relativista.

China ha sabido sacrificar varias generaciones de ciudadanos (vidas humanas al cabo) para culminar un proyecto de vida futura, y es cierto que lo ha hecho de forma harto inmoral y censurable, pero no es menos cierto que las futuras generaciones de chinos quizás vivan mejor que nuestros nietos o que los hijos de nuestros nietos.
Humanista como me reconozco, heredero de la moral judío-cristiana y la filosofía kantiana, sé que no podría aspirar a ser un "superhombre" nietzschiano, pues mi espíritu está corrupto por ese liberalismo venenoso que un día fuera puro y digno y que hoy no es más que una vía para legitimar corrupciones, falsedades y miserias morales. Decía que, humanista como soy, no podría pedir ni imponer, menos aún legitimar ni justificar, un sacrificio involuntario de varias generaciones, aunque supusiera una mejor perspectiva de futuro para las siguientes.

Sí creo, pero, que todos tenemos el deber de realizar un sacrificio voluntario individual, si no colectivo, surgido de la necesidad de defender y preservar cosas serias, espirituales legados sempiternos que den sentido a nuestras vidas y garanticen los proyectos vitales futuros de nuestros hijos y nietos.
¡Qué egoismo el nuestro!
¡Qué cortedad de miras más vegonzosa e inmoral estamos exhibiendo!
Ya no nos importa que un barco lleno de compatriotas esté retenido por un puñado de piratas somalíes que no tienen ni media hostia; no nos importa que el moro impositor nos diga en nuestra cara, impune y jactándose de ello, que el Al-Andalus, e incluso España entera si le apeteciera, llegará a formar parte del Islam futuro.

Hemos perdido la dignidad como pueblo desde el momento que no nos sentimos agraviados ni ofendidos por aquellas acciones y declaraciones que atentan contra nuestra razón de ser; ya ni siquiera nos levantamos en armas, o pedimos en su defecto la intervención enérgica del ejército (ahora pacifista castrado), para salvar la vida de nuestros hermanos y compatriotas.

¿Qué somos?
¡Qué alce el dedo, apuntando a un cielo que de seguro desconoce, quien se confiese rata abyecta y miserable!

Saludos y ¡Arriba España!

martes 3 de noviembre de 2009

Nos dejó José Luis López Vázquez.


Todavía recuerdo sus gestos, sus películas, su chillona voz cuando las circunstancias se torcían y nada parecía salirle bien en aquellos filmes, plagados de guiones cómicos y entrañables, que interpretó.

Aquí en una actuación memorable, junto a la también inolvidable Gracita Morales.

¡Qué descanse en paz!