Cine como realidad virtual


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martes, 8 de noviembre de 2011

Feliz Navidad Mr Lawrence


Una hermosa película, poética y sugestiva. La he visto en varias ocasiones y su banda sonora, con una música embriagadora y celestial, sigue deleitándome como el primer día.
No pasan los años por este magnífico clásico de Nagisa Oshima que cuenta, además, con una más que aceptable interpretación del siempre seductor y ambiguo David Bowie.
"Feliz Navidad Mr Lawrence" es un extraño canto a la vida que combina magistralmente las escenas más dramáticas y dolorosas hasta convertirlas en puro arte.
Solo la mentalidad japonesa de Oshima podía convertir en poesía la muerte y el dolor. Y es que nadie como el pueblo japonés puede entender el ritual poético del harakiri; pocos pueden entender, como los nipones, que el honor, la nobleza y el arte están intimamente relacionados en una estrecha y mística comunión.
Una banda sonora exquisita, una fotografía excepcional y un guión casi freudiano convierten a esta película en una delicatessen que es necesario paladear lentamente, con suma atención y sin perder detalle.


Pd: aquí podéis escuchar la banda sonora ¿no os resulta familiar?

4 comentarios:

Wittmann dijo...

Buenas Apañó.

Después del parangón que detallas en mi blog y tras esta elogiante entrada que le dedicas a esta película en tu blog empiezo a pensar que es imperativo dar un visionado a la misma. De todos modos espero que esto no sea una venganza por no mencionarla en mi última entrada. De ser así tomaré nota para la póxima ocasión.

Esperaba una entrada dedicada al DEBATE (con mayúsculas, sí, aunque fuese un teatrillo o una zarzuela más bien), pero casi resulta más exquisita la que has incluido, aunque sólo sea por variar lo que estos días vamos a leer en todos los medios y blogs acerca del DEBATE.

Un saludo.

Natalia Pastor dijo...

La BSO de Ryuchi Sakamoto es una obra maestra.
También es suya la de "El último Emperador" de Bertolucci.

C S Peinado dijo...

Me lo estoys poniendo bien. Tendré que verla en cuanto tenga un ratazo, por el momento me contentaré con echarle un vistazo al blog que me parece super apetecible. Por ello lo he agregado al mío y te dejo mi dirección por si consideras oportuno echarle un vistazo.

http://cspeinado.blogspot.com

Un saludazo.

La Sombra dijo...

En el “Imperio de los sentidos” ya se mascaba esta peculiar atmósfera que tan bien refleja la idiosincrasia japonesa y que plasma magistralmente en sus películas Nagisa Oshima. Esta obsesión por la muerte tan presente en la cultura japonesa, es expuesta en la obra de Oshima con ligeras variaciones con respecto a la película que comentas, siempre de modo contundente, sin paliativos; relaciona sexo, amor obsesivo, dolor y muerte y proyecta con su reflexión, una amalgama de imágenes que muestra con toda su crudeza, provocando movimientos reflejos de escándalo y censura dondequiera que se exhibe en nuestro edulcorado mundo occidental.

Sí señor, una muy buena crítica y una mejor película, cuyos antecedentes, como la película antes citada, recomiendo visionar, para acceder plenamente en el escabroso y difícil de desentrañar, mundo de país del Sol Naciente.

Te felicito, Apañó, por estas estupendas sinopsis cinematográficas con que sueles obsequiarnos, mucho mejores y más valoradas por mí, que toda la parafernalia filosófico-política con que “t'ampatolles” a menudo.
Excluyo, de lo dicho, tus comentarios de orden sociológico que también tiene su interés y su miga, con independencia del estilo con que son contados.