Cine como realidad virtual


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lunes, 15 de marzo de 2010

Celda 211


Una película muy buena y un Luis Tosar genial.
Ya está, no ensalzaré más a una de las mejores películas del cine español de... ¿la última década, como dicen algunos?
Me gustó, pa qué negarlo, pero no pude evitar fijarme, comme il faut!, en la nada sutil manipulación psicológica que pretendía el director progretas.
Al principio de la película las visceras se retuercen ante tanta chusma carcelaria y no puedes por menos que exclamar:
- ¡Joder, menuda purria! ¿No es hora ya de implantar la pena de muerte en vez de mantener a tanto cabrón hideputa?
Fue entonces, al principio de la película, cuando el gran Utrilla (Resines) se nos presentaba como un cabrón necesario, capaz de reaccionar ante adversas circunstancias y de sacar información de los reclusos como fuese y al precio que fuese (seguro que Utrilla habría averiguado, pensé, dónde se encuentra el cuerpo de Marta del Castillo).
No tardó el funcionario del "buen rollo" en amenazar a Utrilla con denunciar su falta de escrúpulos, a lo que Utrilla respondió, serio y seguro de sí mismo: "claro, claro, haz lo que tengas que hacer, pero cuando las cosas se ponen feas bien que os gusta recurrir a Utrilla".

Sin embargo, el giro de la película fue más que previsible, ¡qué estamos en Ex-paña, señores!, y aquí no nos molan los Harry sucios ni los Mel Gibson con sus almas letales, que somos buenos y talanteros defensores de toda la caterva canallesca, oigan.
Así, como no podía ser de otra manera, Utrilla acaba mostrándose como un auténtico maloso apaleador de mujeres embarazadas... ¿hubiese hecho lo propio Eastwood o Gibson?
No, claro que no, pero aquí, en estas dolorosas Españas, es necesario demostrar que quien pudiera ser un funcionario, militar o policía duro y expeditivo, sería, además y por dictamen buenistaprogreta, un inmoral maloso y fachoso capaz de sacar las mantecas a inocentes niños y de golpear con furia a indefensas mujeres.

Y aquí quería llegar: ¿Qué coño hacía una mujer embarazada de seis meses aferrada a los barrotes de una verja en medio del gentío de un motín carcelario? ¿eing?
Pos mu fácil, sacrificarse en aras de un torticero guión que ansiaba demostrar, como fuere, que Utrilla, el cabrón necesario, era, además de prescindible, un hijo de puta malvado hasta el hartazgo.
Joder, con el mogollón de peña que estaba intentando acceder al recinto penintenciario, tuvo que ser Utrilla, ejerciendo de antidisturbios, quien se encontrara con aquella joven mujer, embaraza para más inri. Y claro, Utrilla, malvado to él, le atiza un porrazo y se ensaña con la joven una vez ya había caído al suelo.

¿La moraleja final de la peli?
Pues la que le mola a todo progretas que se precie: todo ser humano, por canalla y vil asesino que sea, tiene su corazoncito. Todos, por supuesto, menos el funcionario fachoso capaz de apalear hasta la muerte a una pobre mujer embarazada.

¡Qué gran película hubiese sido "Celda 211" en manos de un director yanqui como Eastwood o Gibson! ¡Otro gallo le hubiese cantado al hideputa de "Malamadre" y mejor parado habría salido el "bueno" de Utrilla!
Utrilla, no pude evitarlo, me recordó al pobre y malogrado general Galindo.
Así semos en estas dolorosas Españas...

Saludos.

PD: banda sonora "The hanging tree" (el árbol del ahorcado)

5 comentarios:

Pasionario dijo...

Me recuerdas al hilo del sexto sentido. Veo rooooojos
Lo tuyo es grave macho.

Salu2

Borjas dijo...

Un director inteligente hubiese obviado a la madrecita embarazada, es una figura inútil, no hace nada, crea una tensión que distrae la temática. Y los “mafiotas asesinillos ellos” ocultos entre los expectantes pasan desapercibidos con su auténtica maldad e intereses.
Mucho volumen para tapar el ruido de fondo.

Noctas dijo...

mmmm me fijaré en lo que dices cuando la vea...saludus!

Gerard dijo...

He leido de todo sobre Celda, pero me parece que ya la he visto sin haberlo hecho y eso es malo, muy malo.Saludos

Oscar dijo...

Interesante análisis desde tu relativo punto de vista. No se puede "esperar" de nada, y menos de una película.