Cine como realidad virtual


Cine y vida, cine y política, cine y filosofía, cine en la realidad y cine en la ficción.

viernes, 30 de julio de 2010

Toy Story 3 (Steve McQueen se hizo sr Patata)


Acabo de llegar del cine de ver Toy Story 3, ¡un películon del 20!
Hacía tiempo que no veía una película tan buena, dinámica, emotiva, inteligente...
Os recomiendo verla, con o sin peques, porque la película está llena de guiños inteligentes: el sr Patata convertido en sufrido Steve McQueen (encerrado repetidamente en un cajón que hacía las veces de la "nevera" de la mítica Gran Evasión), la caracterización de Kent (compañero de Barbie) como un afeminado tope fashion, llamado despectivamente "juguete de niñas" por quienes constantemente cuestionaban su hombría :)) Buzz reseteado y convertido en un Don Juan aflamencado con acento andaluz. Y lo más impactante en una peli de animación: un mafioso oso maloso, tan malo y malvado que me extrañó que en la versión española no lo hicieran pasar por falangista (juás) Desde el malvado "juez ejecutor" de Roger Rabbit, que diluía a los dibus sin piedad, no había visto un personaje de animación tan perverso y miserable.

Os dejo con la música de los Gipsy Kings, que acompaña una escena donde Buzz se lanza a bailar con la vaquera, deseosa de "machote apañó" y encandilada con la "nueva personalidad" apasionada del guardián interestelar. :)
Hacía tiempo que no me reía tanto viendo una peli en el cine. De verdad de la buena.

viernes, 25 de junio de 2010

Alejandro Magno, de Stone.


He vuelto a ver "Alejandro Magno", de Oliver Stone.
La película no me acabó de agradar la primera vez que la vi, no me impactó en absoluto, pero entonces... ¿por qué la he visto ya tres veces?
Ayer, medio resacoso tras la verbena de San Juan, volví a ver la historia de Iskander, cerveza helada en mano.
Volví a encontrarme con el ramalazo "progrerevolucionario" del ínclito Stone, ora en su cansina defensa de la Alianza de Civilizaciones, ora en el sobredimensionado análisis marxistafreudiano con el que Stone disecciona a sus personajes. Sin embargo, a pesar de ello, me deleité y me tragué enterita la película hasta las tantas de la madrugada.
¿Por qué?
La belleza es la clave, la cuidada y hermosa estética, tanto de los actores como de la ambientación, que es mimada por una cuidada fotografía y una sensual puesta en escena.
Angelina Jolie, bellezón del 20, está soberbia. ¿A quién cojones le importa la calidad artística de su interpretación cuando nos deleita en cada una de sus apariciones con su bello rostro, sus sensuales y libidinosso labios y su escultural figura?
¿Qué decir de la exhuberante Roxanne (Rosario Dawson)? Ummmm, una belleza felina y lúbrica que nada tiene que envidiar a Jolie. La escena del revolcón en la cama con Alejandro es gloriosa, y hubiese sido de 10 si el tontaco del Farrell no la hubiese estropeado maullando como un vulgar gato faldero en vez de rugir como el regio tigre de Bengala que debía darle lo suyo. Mucha hembra para un Alejandro tan tontaco y nenazas.




Bueno, y ahí es donde quería llegar, al acertado retrato que realiza Stone sobre la homosexualidad manifiesta de Alejandro.
Hefestión, el amante y amigo leal de Alejandro, sí se muestra como un convencido homosexual que no pierde ni un ápice de su hombría a pesar de ello: bello, valeroso, leal, una "hermosa bestia" nietzschiana.
Sin embargo, Alejandro es un "bisexual", es decir, un ser desorientado y atormentado. Podría parecer, en una precipitada primera lectura, que es un sibarita que sabe saborear las diferentes propuestas del dios Eros, pero en realidad es un avergonzado castrado (lectura freudiana de Stone) que nunca fue capaz de superar el dominio de su poderosa y manipuladora madre.
Alejandro, al contrario que el bello Hefestión, es un cobarde traidor que negó a su padre, siempre instigado por las intrigas sibilinas de su perversa madre.
Así, Alejandro aparece como un hombre incompleto que necesita de la hombría real y auténtica de Hefestión, es decir, necesita reconocerse en lo mejor y más selecto (necesita recuperar la hombría)
Situémonos en la época helénica, y consideremos también que Alejandro fue instruído por el sabio Aristóteles e influenciado por su guerrero padre (bárbaro, a la postre). Estamos, de nuevo, ante una hermosa bestia rubia: la figura del caballero poeta, del guerrero intelectual que necesita reconocerse en lo mejor. Y no nos engañemos, lo mejor era lo andrógino (varonil,) valores como la lealtad y el sacrificio, la épica heróica...
Lo mediocre y mundano, lo intrascendete, quedaba reservado a las mujeres, que ni siquiera eran dignas de ser consideradas como iguales, sino como meros vientres de alquiler (¡"qué alto precio debo pagar por haber alquilado 9 meses su vientre!, exclamaba Alejandro quejándose de la nimiedad por la cual debía lealtad a su castradora madre)
Gestar una vida durante 9 meses, ¡qué vulgaridad en comparación con la muerte épica y gloriosa en el campo de batalla!
¡Cómo no habrían de reconocerse como homosexuales los auténticos griegos aristois, las más selectas, excelentes y bellas bestias de la guerra!
Lo natural, e insisto en ello, era que "lo mejor se reconociese en lo mejor" y, por tanto, que el amor más profundo y auténtico se pofesara al compañero de armas, a quienes representaban los valores más regios y nobles.
¿Me equivoco?
Fale, pues entonces explicadme por qué, desde que la Chacona metió su "pacifismo talantero" y feminista en nuestro otrora glorioso ejército, tenemos una tropa afeminada y castrada, sin eufemismos, capaz de abandonar al compañero disidente a su suerte; capaz de dejar que España se autoinmole tranquila y lentamente.

Saludos.

jueves, 10 de junio de 2010

Fort Apache.


Me he vuelto a emocionar viendo "For Apache".
¡Qué grande Ford y qué grande Wayne!
Henry Fonda está sublime en el papel de militar orgulloso, megalómano y díscolo.
Resulta inevitable no ver las semejanzas entre el coronel Owen Thursday (Henry Fonda) y la figura mítica del general Custer, ambos arrogantes, inconscientes, neciamente soberbios.
De hecho, el final de "Fort Apache" (1948) recrea, sospechosamente, una masacre similar a la de "Murieron con las botas puestas" (Raoul Walsh, 1941).
Sin embargo, mientras Walsh apostó por una idealización de la figura de Custer, como héroe valeroso sin mácula, Ford optó por mostrarnos un coronel Thursday humano, demasiado humano y lleno de flaquezas.
Ford corrigió a Walsh, pero disimuladamente, que tampoco era cuestión de matar mitos ni de cargarse la épica como acostumbra aquí, en nuestras dolorosas Españas, la infame retroprogresía revanchista.
Así, al final del film, en vez de ensalzar y magnificar la figura del héroe individual, como Walsh hiciera falseando la historia de "Little Big Horn", Ford prefiere mostrarnos unos hechos reales, crudos y nudos, donde la inconsciencia de un único hombre lleva a muchos a la muerte.
Sin embargo, al final de la película se le rinden honores al coronel irresponsable pero, sobre todo, al regimiento, al ente orgánico colectivo que hace posible las grandes gestas, ya sea bajo el mando de hombres brillantes o mediocres.

- Siempre recordamos a los Thursday de turno, pero nadie recuerda el nombre de los demás héroes anónimos que junto a él cayeron, lamenta un periodista tras la masacre.
- ¡Se equivoca!, contesta enérgico y convencido Wayne. Cambian los rostros y los nombres, pero el recuerdo del regimiento seguirá vivo, hoy y dentro de 50 años.

Y, como no podría ser de otra manera, la valiente película de Ford, a pesar de mostrarnos primero la cruda realidad, acepta la necesidad de mantener viva la épica y el reconocimiento de los valores castrenses; una necesidad VITAL y humana que proyecta a los seres humanos hacia el futuro en la creencia de que vale la pena vivir, luchar y morir por loables ideales.

Saludos.

PD: en la fotografía puede apreciarse a Thursday, junto a los últimos restos de su regimiento masacrado, esperando la última carga de los apaches que habría de acabar con sus vidas. ¿No recuerda demasiado a la escena de "Little Big Horn" en "Murieron Con Las Botas Puestas?

domingo, 30 de mayo de 2010

Robin Hood (o la cagada de Ridley Scott)


Sí, tristemente, se confirmaron mis peores sospechas.
De verdad que fui al cine ilusionado y emocionado, expectante ante el último trabajo de Ridley Scott: Robin Hood.
Sin embargo, no era el espíritu del bravo general romano, Máximo, quien cabalgaba de nuevo, sino otra suerte de Orlando Bloom, una mezcla de cínico tahur defensor del Reino de los parias en esta ocasión.
Se volvió a repetir la maldición de la soporífera "El reino de los Cielos: un brillante comienzo prometedor, lleno de acción y emociones, que dio paso a un desarrollo "entretenidillo" sin más, con poca chicha y menos limoná.
Si en la fallida "El Reino de los Cielos" Scott apostó por la "Alianza de Civilizaciones", ahora nos defrauda con la defensa de un perverso "igualitarismo" anacrónico entre clases sociales. Y es que el Robin de Scott, huérfano desde pequeño, poco a poco recordará y tomará conciencia de quién era realmente: el hijo de un cantero que, además, era un filósofo defensor de la libertad y la igualdad entre todos los hombres.
Al principio me dejó un regustillo a rollo "masón", librepensadores enfrentados al poder de la realeza absolutista, pero el final de la película, que pienso desvelar porque si no reviento, desprendió un tufillo marxistilla harto patético:
Traicionados por el Rey, Robin y sus seguidores se refugian en el bosque formando una "comuna" de hombres libres donde todos eran "iguales" y compartían tareas y recursos.
Así, Según la versión de Scott, daría comienzo la leyenda de Robin de los bosques. Y así decidió Ridley que acabara su truñilla película.
Desde luego, para semejante truño mejor que hubiese requerido los servicios del sonso y ñoñeras Orlando y no hubiese mancillado la memoria y el recuerdo entrañable que teníamos de Crowe proclamando ¡Fuerza y Honor!

Saludos.

PD: la escena final, cuando Robin a una distancia inverosímil consigue clavar una flecha en el cuello del malvado que huía, es de risa total.
El maloso, una vez fue alcanzado, soltó una carcajada, y mi mujer exclamó: ¡encima se ríe! Pos claro, le respondí yo, ni el mismo maloso se creyó al guionista burlón que "imaginó" semejante tiraco a lo Antonio Rebollo (el arquero de las Olimpiadas de Barcelona que encendió el pebetero)

lunes, 15 de marzo de 2010

Celda 211


Una película muy buena y un Luis Tosar genial.
Ya está, no ensalzaré más a una de las mejores películas del cine español de... ¿la última década, como dicen algunos?
Me gustó, pa qué negarlo, pero no pude evitar fijarme, comme il faut!, en la nada sutil manipulación psicológica que pretendía el director progretas.
Al principio de la película las visceras se retuercen ante tanta chusma carcelaria y no puedes por menos que exclamar:
- ¡Joder, menuda purria! ¿No es hora ya de implantar la pena de muerte en vez de mantener a tanto cabrón hideputa?
Fue entonces, al principio de la película, cuando el gran Utrilla (Resines) se nos presentaba como un cabrón necesario, capaz de reaccionar ante adversas circunstancias y de sacar información de los reclusos como fuese y al precio que fuese (seguro que Utrilla habría averiguado, pensé, dónde se encuentra el cuerpo de Marta del Castillo).
No tardó el funcionario del "buen rollo" en amenazar a Utrilla con denunciar su falta de escrúpulos, a lo que Utrilla respondió, serio y seguro de sí mismo: "claro, claro, haz lo que tengas que hacer, pero cuando las cosas se ponen feas bien que os gusta recurrir a Utrilla".

Sin embargo, el giro de la película fue más que previsible, ¡qué estamos en Ex-paña, señores!, y aquí no nos molan los Harry sucios ni los Mel Gibson con sus almas letales, que somos buenos y talanteros defensores de toda la caterva canallesca, oigan.
Así, como no podía ser de otra manera, Utrilla acaba mostrándose como un auténtico maloso apaleador de mujeres embarazadas... ¿hubiese hecho lo propio Eastwood o Gibson?
No, claro que no, pero aquí, en estas dolorosas Españas, es necesario demostrar que quien pudiera ser un funcionario, militar o policía duro y expeditivo, sería, además y por dictamen buenistaprogreta, un inmoral maloso y fachoso capaz de sacar las mantecas a inocentes niños y de golpear con furia a indefensas mujeres.

Y aquí quería llegar: ¿Qué coño hacía una mujer embarazada de seis meses aferrada a los barrotes de una verja en medio del gentío de un motín carcelario? ¿eing?
Pos mu fácil, sacrificarse en aras de un torticero guión que ansiaba demostrar, como fuere, que Utrilla, el cabrón necesario, era, además de prescindible, un hijo de puta malvado hasta el hartazgo.
Joder, con el mogollón de peña que estaba intentando acceder al recinto penintenciario, tuvo que ser Utrilla, ejerciendo de antidisturbios, quien se encontrara con aquella joven mujer, embaraza para más inri. Y claro, Utrilla, malvado to él, le atiza un porrazo y se ensaña con la joven una vez ya había caído al suelo.

¿La moraleja final de la peli?
Pues la que le mola a todo progretas que se precie: todo ser humano, por canalla y vil asesino que sea, tiene su corazoncito. Todos, por supuesto, menos el funcionario fachoso capaz de apalear hasta la muerte a una pobre mujer embarazada.

¡Qué gran película hubiese sido "Celda 211" en manos de un director yanqui como Eastwood o Gibson! ¡Otro gallo le hubiese cantado al hideputa de "Malamadre" y mejor parado habría salido el "bueno" de Utrilla!
Utrilla, no pude evitarlo, me recordó al pobre y malogrado general Galindo.
Así semos en estas dolorosas Españas...

Saludos.

PD: banda sonora "The hanging tree" (el árbol del ahorcado)

jueves, 11 de marzo de 2010

Series (Bones, House y Áquila Roja)

Me he dado cuenta de que las tres series que más me gustan y sigo actualmente, comparten un denominador común: muestran parejas de protagonistas que, por lo visto, están condenadas a que una hipotética relación amorosa entre ellas sea imposible.
La serie House, por ejemplo, ha dedicado muchos capítulos a la sutil relación entre el malhumorado médico y la directora Cuddy, por supuesto sin que haya prendido definitivamente la llama de la pasión entre ellos.



Después tenemos la peculiar pareja de Bones, donde la Dra Temperance y el agente Booth parecen predestinados a una unión algo más carnal que profesional sin que, hasta la fecha, ninguno de ellos se haya atrevido a dar el gran paso crucial.



Por último, tenemos nuestra pareja española de "Águila Roja", donde al pobre Gonzalo se le niega, capítulo tras capítulo, saborear la lozanía de la jugosona Margarita.



¿Con qué "pareja imposible" me quedo?
De entrada, y como bien acabaron viendo los propios guionistas, descarto la pareja formada por Cuddy-House. Pienso que la directora era demasiado hembra, sensual, cabal e inteligente, para el pirado de House. De hecho, no me parecía justo, ni moral ni ético, que una mujerona tan sexy y atractiva en el esplendor de su madurez, acabara en brazos de un eterno púber del cual sería imposible discernir si es más inteligente que gilipollas, o a la inversa.
La relación entre Gonzalo-Margarita, sin embargo, parece la típica relación de "tira y afloja" entre un par de alelados adolescentes. De verdad que comprendo que la pobre Margarita busque goce y consuelo en el insulso pero fornido médico de la corte, pues el aguilucho tiene menos sangre en las venas a la hora de lanzarse al ruedo que un manso castrado.
Así, mi pareja preferida es la formada por Temperance-Booth, pues la atracción que se intuye entre ambos es, además de física, una relación de psicologías complementarias.
La Dra Temperance, con su racionalidad "aspergérica" que le confiere un aire de inocente princesa de cuento, y el agente Booth, que semeja el eterno paladín de libros de caballería, vitalista, noble y sacrificado, se me antojan los estereotipos de la pareja ideal, por supuesto para deleite y disfrute del espectador. Sí, la pareja imposible formada por Temperance-Booth es la más atractiva y seductora de las que actualmente se ofrecen en la parrilla televisiva.
Pero, de tener que identificarme con una de las tres figuras masculinas... ¿cuál elegiría?
Sin duda al agente Booth: el hombre, the man, el macho, el ser noble y aristoi, caballero y guerrero que todos deberíamos ser.
¿Y con qué "chica" me quedaría?
Pues no, no elegiría a Temperance, muy guapa por lo demás, sino a la sensual e inteligente directora Cuddy (House, desde luego, no es tonto ni tiene mal gusto)
Algunos se preguntarán por qué el gañán de Apañó no escoge a la sabrosona Margarita, joven y guapa además de lúbrica y sensual.
Pues porque, y es sólo la impresión que me transmite su personaje, la lozana Margarita no me parece muy inteligente.
¡Qué le vamos a hacer!

¿Cuáles son vuestros gustos, gañanes?

Saludos.

PD: sí, lo sé, soy un gañán, ya que sólo he colocado fotos de las féminas. ;)
Banda sonora: Frankie Laine y su "3:1O to Yuma"

lunes, 8 de marzo de 2010

La carretera


Ayer por la noche, antes de acostarme, me decidí a ver una película que tenía reservada para un momento tranquilo y relajado.
Una vez que los bambinos se entregaron al sueño más profundo, y cerveza en mano, me acomodé para disfrutar de lo que intuía sería un buen film.
Sí, "La Carretera" es una buena película, en realidad muy buena, pero también terriblemente dura e inquietante. No recuerdo una película que me haya provocado tanta angustia (¿"Johnny cogió su fusil", quizás?), hasta el punto de pensar en varias ocasiones que sería mejor dejar de verla. Total, sufrir gratuitamente, pa ná, iba a ser tontería...
Pero no, me obligué a verla, porque, al igual que sus atormentados protagonistas, esperaba ansioso algo de esperanza en medio de tanto desconsuelo; deseaba para aquellos seres luchadores (un padre y su hijo) una salida humana y digna al terrible drama de sobrevivir en un mundo inmoral, ingrato y hóstil, donde los alimentos eran un bien tan valioso como escaso.
Una excelente película para pensar, realmente, qué somos, quiénes somos y hasta dónde nos pueden conducir terribles circunstancias adversas.
Ser de los "buenos" o de los "malos", la eterna cuestión a la que se enfrentaba el pequeño protagonista que creía, a pesar de sobrevivir en un mundo cruel donde imperaba el canibalismo, que él y su padre debían ser buenos a pesar de todo y contra toda adversidad.
¡Joder, una película "humana, demasiado humana", dolorosamente humana!
El final fue genial y agridulce, trágico pero a la vez esperanzador.
No cuento más, debéis sufrirla.

Saludos.

viernes, 5 de marzo de 2010

2012 (una visión cobarde del fin de la humanidad).


Hace poco vi 2012, una película que, según parece, ha pasado con más pena que gloria por el cedazo de la sesuda crítica.
Sin embargo a mí me gustó, es más, me ENCANTÓ y EMOCIONÓ. ¿Qué más se le puede pedir a una buena película?
El problema de las diferentes percepciones o perspectivas ante una misma realidad (o película como en en el caso que nos ocupa) es el mismo de siempre, y se encuentra más centrado en cada individuo, en la clase de persona que éste sea, que en la realidad o en el film en sí mismo.
Mi deleite siempre suele ser "doble" cuando veo una película que me gusta. Primero porque la siento, la disfruto y no puedo evitar imaginar peregrinas asociaciones y analogías que enriquecen su visionado y, segundo, porque después buceo por internet e intento contrastar mis percepciones, y opinión de la misma, con otros críticos, por supuesto mucho más doctos que yo en la materia.
Ahí va la crónica de un deleite que recomiendo fervientemente:


Mientras veía la película.

Cuando veo una película apenas me fijo en los detalles técnicos, efectos especiales y demás juegos pirotécnicos que son, tan sólo, la necesaria "salsa" para degustar un buen plato nutritivo cargado de vitaminas emocionales y proteinas intelectivas.
No, yo apenas me fijé en los espectaculares efectos especiales mientras veía 2012, entre otros motivos porque éstos lo inundaban todo, con lo cual me resultó más fácil centrarme en la psicología de los diferentes personajes.
Nada más empezar la película me di cuenta de que el guión era clavadito a un clásico de la SF: Cuando los mundos chocan (muy recomendable, por cierto)
Lo interesante en una película de "catástrofes", como en una de zombies, es contemplar las diferentes reacciones de los distintos seres humanos ante un mismo y trágico destino final.
Genial estuvo el personaje de Woody Harrelson, un actor que cada día me gusta más y que en "Zombieland" estuvo que se salía. Harrelson interpretaba al típico loco apocalíptico a quien nadie cree, pero que finalmente resulta tener más razón que un santo en sus peregrinas teorías "conspiranoicas" (ya veremos qué nos deparará el futuro respecto a nuestro 11-M...)
El resto de los retratos psicológiocos también son muy buenos, desde el irredento egoísta que, finalmente, sacrifica su vida por tal de salvar la de sus hijos, pasando por el político sin escrúpulos para quien todo vale y, por supuesto, la presencia de los bienintencionados defensores del bien que acabarán triunfando.
A un apañó de bien, como el que suscribe, no se le pasó por alto un detalle importante, pues al comenzar la cadena de sucesos catastróficos se puede ver cómo son destruidos todos y cada uno de los símbolos más emblemáticos de la Civilización, desde la Casa Blanca y la Torre Eiffel hasta el Cristo redentor de Río de Janerio, la Basílica de San Pedro o un templo budista.
¡Cojones, me dije, ninguna mezquita ha sido víctima del fin del mundo!

Buceando en internet.

Y aquí quería llegar, como en tantas otras ocasiones, para señalar la constante amenaza que supone el Islam para la Civilización Occidental.
Ni siquiera en una gran película de elevado presupuesto tuvieron COJONES de ser leales al mensaje que pretendían dar, es decir: si desaparece el mundo desaparecen con él todas y cada una de sus civilizaciones, maneras de entenderlo e interpretarlo.
Pues resultaría que no, oigan, que el Islam permanecería sempiterno y orgulloso todo él y sobreviviría al fin de los tiempos, ya que como manifestaron los directores y productores de 2012 no iban a "jugársela" escenificando la destrucción de la Kaaba para que el mundo islámico les montara una fatwa (pronunciamiento islámico contra lo religiosamente incorrecto)
Me beso a mí mismo cada vez que me fijo en esos pequeños detalles, imperceptibles para el común de los mortales, pero que son tan importantes para señalarnos cuán derrotados y acabados estamos, castrados en definitiva, en Occidente.

Saludos.

PD: toda la película está inspirada en una profecía maya que señala el fin del mundo en el año 2012. Y como de profecías iba el asunto, escribí este post con la música de fondo del tema "Prophecy", de los atronadores Iced Earth.