
Ridley Scott suele regalarnos "obras maestras" en diferentes géneros cinematográficos.
Así, dos de las mejores películas de SF de todos los tiempos, Alien y Blade Runner, llevan su inconfundible sello: el sello de la excelencia y la épica.
Pocas muertes en el cine han sido tan emotivas como la del replicante Rutger Hauer y pocas películas han exaltado la épica grandilocuente como Gladiator.
¿Qué decir de las bandas sonoras? Pocos, exceptuando al genial Sergio Leone, han sabido aunar imagen y sonido en tan perfecta comunión celestial destinada a despertar emociones y excitar los sentidos.
Black Hawk es una maravilla, un emotivo canto a la heroicidad de un puñado de soldados estadounidenses; la gesta de dos francotiradores de élite que voluntariamente se ofrecen para defender la posición de un helicóptero derribado hasta que llegue la evacuación del piloto del mismo.
Cual si de un asediado Alcázar se tratara (sí, nosotros también fuimos grandes) el pequeño helicóptero se convierte en un inexpugnable bastión que repele constantes ataques de enardecidos milicianos somalíes, hasta que los francotiradores se quedan sin munición y se dirigen hacia la gloria eterna, formando parte de la memoria colectiva de un pueblo, el estadounidense, que sí recuerda a sus héroes, los honra y les reconoce sus sacrificadas acciones.
¡Qué diferentes, estos hechos reales que se narran en la película, de la última acción vergonzosa de nuestro otrora glorioso ejército, incapaz de dar cuenta de un puñado de piratillas, también somalíes!
¡Qué diferente de nosotros el americano medio, orgulloso de que su bandera ondee en el portal de su casa, de los españoles apátridas o secesionistas que infectan estas dolorosas Españas!
Existe una tríada de magníficos directores de cine contemporáneos: Kubrick, Scott y Stone, que se han atrevido a mostrarnos la grandeza de la épica en sus obras.
Espartaco, de Kubrick, y a pesar del tufillo marxista que emana de dicho film, quizás sea la mejor película de "romanos" de todos los tiempos, y "Platoon", de Stone, probablemente sea la mejor película bélica jamás rodada.
Sin embargo, Kubrick fracasó en "la Chaqueta Metálica", pretenciosa y aburrida, y Stone hizo lo propio en "Alejandro Magno" (le faltó un hervorcillo para ser genial) mientras que Scott sí consiguió dos buenos segundos puestos tanto con Gladiator como con Black Hawk derribado.
Pero a Scott le corresponde el honor de tener en su haber las dos mejores películas de SF de todos los tiempos, mientras que Kubrick fracasó estrepitosamente con su pastelosa e indigerible "2001, una odisea del espacio" (¡menudo truñaco!)
¡Y el ganador es: Ridley Scott!
Saludos.







