Cine como realidad virtual


Cine y vida, cine y política, cine y filosofía, cine en la realidad y cine en la ficción.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Heart (Magic Man, 1976)


Un poco de musiqueta para alimentar los espíritus y afrontar el comienzo de una nueva semana de la mano de Heart.

¡Por fin lunes!

Quienes sean padres de díscolos bambinos entenderán qué significa la libertad de los lunes, cuando ya las fieras están recogidas en el colegio, y se puede disfrutar de tiempo para escribir chorraditas como la presente en internet.
¿Quiénes pueden descansar los fines de semana habiendo niños de por medio?
Ayer domingo, como de costumbre, los bambinos asaltaron el lecho conyugal a tempranas horas de la mañana. Se frustró el plan de permancer en la cama hasta pasadas las diez. Bueno, me dije, aún me quedaba la siesta.
Pero ayer ni siquiera pude echarme mi reparadora siesta dominguera, pues se adelantó mi mujer durmiéndose en el sofá, y hube de mantener a raya a los querubines alborotadores.
Tampoco me pude permitir degustar mi güisquito de malta, ya que la bambina me requirió para que jugase con ella. Suerte que pude convencerla para que dejara sus muñecas enganchándola a un divertido y adictivo juego de "machaca bichos". Y, claro, no tardaron en aparecer las discusiones por tal de ver quién de los dos acababa con más alimañas.
La jornada terminó con la lectura conjunta de "Kika superbruja" (ya se acabaron los Gerónimos Stilton) y ya tarde, muy tarde, una cervecita y una frugal cena a base de queso y algunos aperitivos fueron el acompañamiento para ver Start Trek XI.
Venga, va, me dije, ¿a qué no hay huevos de ver una peli de Start Trek enterita?
Llevaba poco más de una hora cuando mi mujer, sorprendida, me preguntó:

- ¿De verdad estás viendo un Start Trek?
- Ostras, sí, resulta curiosillo ver a los eternos protagonistas de la saga, capitán Kirk, Spock y demás, cuando estos no eran más que unos pipiolos y unos rebeldes jovenzuelos. Me parece original, contesté a mi anonadada mujer.

Sin embargo, a medida que la peli avanzaba, Start Trek XI se comenzó a aparecer irremediablemente a cualquier otro Start Trek: Viajes en el tiempo, batallitas interestelares, aburrimiento y, de repente, un sueño profundo que invadió al mendas que suscribe.
¡Imposible!, otra vez será...
Supongo que algún dia de estos podré ver un Start Trek de principio a fin, y podré, así, optar a mi certificado de friki interestelar (juás)
¡Feliz lunes!

martes, 3 de noviembre de 2009

Nos dejó José Luis López Vázquez.


Todavía recuerdo sus gestos, sus películas, su chillona voz cuando las circunstancias se torcían y nada parecía salirle bien en aquellos filmes, plagados de guiones cómicos y entrañables, que interpretó.

Aquí en una actuación memorable, junto a la también inolvidable Gracita Morales.

¡Qué descanse en paz!

martes, 27 de octubre de 2009

Los tres padrinos.


Ayer me permití el lujazo de volver a ver "los tres padrinos", aprovechando que mi mujer leía un libro con la guardia baja, cuando siempre suele estar presta para criticar mi afición por revisionar "clásicos".
Mucho se ha escrito sobre este western atípico, desconocido para muchos y considerado como "obra menor" por algunos críticos sesudos.
A mí, sin embargo, me encanta, pese a sus lagunillas narrativas, su bizarro guión o la pretensión, poco disimulada a mi parecer, de aspirar a convertirse en un nuevo cuento navideño del estilo de "¡Qué bello es vivir!" (Capra)
Me recordó a otra supuesta "obra menor" del maestro Ford: "La patrulla perdida", en la cual encontramos también al desierto como protagonista y la lucha de un puñado de hombres por sobrevivir a sus inclemencias.
Es curioso, pero en ambos filmes se trata el tema religioso de forma harto distinta, pues mientras que en "la patrulla perdida" un ferviente creyente (Boris Karloff, nada menos) acaba perdiendo la razón y la ligazón con la cruenta realidad, llegando a delirar cual fanático dogmático, en "los tres padrinos" se nos muestra una visión más positiva y amable de la fe.
Así, en "Los tres padrinos", una Biblia se erigirá en destacada protagonista junto a un gran elenco de actores: John Wayne, el vitalista y siempre enérgico Pedro Armendáriz y Harry Carey Jr.
Es una película para sentir, en absoluto para ser ejemplo de "guión coherente" o para mostrarnos notables interpretaciones que, de hecho, son sobresalientes debido a la calidad de los actores.
No pude evitar fijarme en una secuencia memorable y premonitoria:
Pedro, uno de los tres padrinos, queda malherido en el desierto y decide poner fin a su sufrimiento con un disparo. Años más tarde, el actor Pedro Armendáriz que daba vida al personaje, también decidiría, fuera de la ficción, acabar con su vida al diagnosticársele un cáncer terminal.

¿Cómo se llamaría el pequeño que, tras la muerte de su madre, quedaría a merced de la buena voluntad de sus tres "improvisados" padrinos, forajidos para más inri?

- ¡Robert!, insistía orgulloso Wayne.
- ¡No!, ¡ Robert William!, matizaba Carey.
- ¡Robert William Pedro! acababa sentenciando Armendáriz.

¡Genial, de verdad!

Saludos.

PD. En la foto de cabecera los cinco protagonistas: Robert, William, Pedro, el pequeño Robert William Pedro, y la Biblia.

sábado, 17 de octubre de 2009

Katyn, "la verdad" bolchevique.


Acabo de ver los 15 minutos más espeluznantes del cine actual: La última escena de "Katyn", que recrea el genocidio perpetrado por el ejército rojo, durante la invasión de Polonia, contra 22.000 oficiales polacos.
La extinta URSS sólo reconoció semejante barbarie en 1990, después de haber intentado inculpar a los nazis de tan brutales crímenes durante los juicios de Nuremberg.
¿Cuándo reconocerán nuestros "buenos" rojeras los Paracuellos, checas y viles asesinatos (sacas) que protagonizaron durante nuestra GC al grito de ¡viva la URSS!?
Dicen que la historia la escriben los vencedores, pero nuestros inmorales rojeras nos están demostrando que también la pueden "reescribir" los cobardes revanchistas; aquellos que prohiben homenajes literarios a grandes escritores por haber sido falangistas (Foxà), o que destierran la memoria del Alcázar por tal de borrar los innobles actos que cometieron los subversivos revolucionarios, pero también para borrar de la historia la grandeza de quienes fueron españoles de bien.
Ahora, nuestros resentidos, quieren declarar nulo el juicio al traidor Lluís Companys, sin preocuparse de los otros "juicios" que acabaron con la vida de José Antonio, Maeztu y otros tantos buenos españoles.
Mientras en "Katyn" su director, Andrzej Wajda, nos recuerda el sacrificio de los oficiales polacos, asesinados mientras se aferraban a sus rosarios y entonaban sus últimas plegarias, Amenábar, fiel heredero de los rojeras saqueadores de templos y asesinos de clérigos, vuelve a insistir en el mensaje ateo de sus correligionarios, aunque para ello deba pervertir la historia como hace en Ágora.

Saludos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Patrick Swayze (la muerte de un rebelde).


Se nos fue Patrick Swayze, uno de los chicos rebeldes de Coppola (the osutsiders) que también repetiría como rebelde en la entrañable serie de TV "Norte y Sur".
Siendo adolescente, 14 o 15 años, me leí la pequeña y deliciosa novela de Susan E. Hiton sobre el greaser Ponyboy y su pandilla.
La película de Coppola, adaptación de la novela, me gustó, aunque donde mejor recuerdo a Swayze es en el papel de sudista en la mencionada serie "Norte y Sur", junto a un malvado y perverso David Carradine.
Seducido por el carisma y la gallardía de Swayze en el papel del honorable oficial Orry Main, cometí el imperdonable error de ir a ver al cine "El guerrero del amanecer", un TRUÑO (en mayúsculas) de los peores que recuerdo haber visto.
Que descanse en paz.

Saludos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Barón Rojo (día glorioso junto a la "pota" de un "olivero"


El sábado, siguiendo con una lejana tradición familiar, me dispuse a llevar a los bambinos a la feria de un conocido barrio de L´Hospitalet.
El hecho de no estar "puesto" en las últimas novedades futboleras hizo que me tragase un caravanón IMPRESIONANTE de garrulones que iban a ver el Español-Madrid.
El trayecto se hizo largo y penoso, máxime sabiendo que el "furbo", una vez más, era el culpable de que se hubiesen colapsado las vías de acceso que estaban alrededor del nuevo campo de los periquitos.
Llegué a mi destino, entre gritos de júbilo de la chiquillería, malhumorado y con muy mala leche. No alcanzaba a comprender, ni comprenderé, cómo un miserable y aburrido deporte podía anestesiar y arrastrar a tantas masas de monos.
Sin embargo, el destino quiso que, tras mi largo calvario en la carretera, un rayo de luz iluminara aquel sábado gris y "gafado".
¡Barón Rojo tocaba GRATIS, esa misma noche, en un parque cercano con motivo de las fiestas de L´Hospitalet!

Allí me dirigí con mi mujer y la bambina, tras haber disfrutado de la feria viendo gozar a los pequeños.
Pareciera que de forma consciente y natural, buscando la protección de nuestras crías, todos los puretas con hijos hubiésemos decidido ubicarnos en un lateral, lejos del bullicio jovial y follonero de los jóvenes rockeros que acudían a ver a los maestros del metal español.
La espera se hizo larga, pero allí aparecieron los hermanos Castro, una vez más, para deleitarnos con acordes atronadores y recordarnos que nunca el tiempo podría borrar los lazos que nos unían al rock.
Detrás de nosotros, pero, se agrupó una caterva de adolescentes, logsianos donde los hubiere, que comunicaban gozosos por sus móviles que estaban bajo un olivero para ver a los barones.
- ¿Has oído a esos chicos?, me preguntó mi mujer, dicen que están bajo un "olivero", jijiji.
-¿De qué te extrañas en esta España cutre-analfabeta en que vivimos?, le contesté con mi habitual desdén hacia cualquier atisbo de mediocridad circundante.
De repente, la pequeña bambina nos alertó desde lo alto del olivo, que no olivero, convertido en singular y privilegiada atalaya para ella:
- ¡Esa nena está mareada!, nos comunicó al tiempo que veíamos a una dolescente, de no más de 14 o 15 años, potar a pocos metros de nuestro estratégico olivo.
¡Puaj!, el hedor de la pota no tardó en zaherir nuestros sensibles olfatos, obligándonos a adelantar nuestras posiciones.
No tardó en aparecer la fauna variopinta y bizarra que caracterizaba a todo buen concierto de metal.
Allí estaba el típico pureta cincuentón solitario, exhibiendo barriga a través de una ceñida camiseta de Manowar, cerveza en mano y to bolinga, bailoteanto todos y cada uno de los acordes que se sucedían.
Poco a poco fueron apareciendo todos los rockeros indomables que decidieron no crecer y madurar, voluntarios exiliados en el particular mundo rockero de nunca jamás. Vi a Campanillas y Peters Pan enfundados en camisetas negras, muchos entrados en quilos y todos eternos púberes inconscientes; pude reconocer al colgado de antaño en la figura triste y gris de un greñoso que deambulaba, cual zombi sin rumbo, hasta que se plantó, visiblemente cansado y ebrio, en un punto donde pareció permanecer en estado semicatatónico dutante largos minutos.
La música empezó a envolverlo todo, y al aire empezó a perfumarse con fragancias de hachis y marihuana, que no de Chanel precisamente. Sí, estábamos ante un auténtico concierto de rock, tal y como los recordaba de mi lejana y díscola juventud.
Pero la bambina estaba cansada y tenía frío. Suficiente.
Ya era hora de volver a casa y dejar a los Barones transmitir su legado metálico a las nuevas generaciones.
Fue un día glorioso junto a la pota de un "olivero".

viernes, 4 de septiembre de 2009

El bueno, el feo y el malo (un clásico)


El otro día estuve viendo "el bueno, el feo y el malo".
Mi mujer, como siempre, me tachó de cansino y repetitivo.
-¿Ya estás viendo otra vez uno de tus "clásicos", me inquirió burlona?
-Pues claro, le contesté, ¿me dirás que no son mejores películas que las últimas que hemos visto ("Resacón en las Vegas", "Arrástrame al Infierno"...)?
-No, si no digo que sean malas, pero no comprendo cómo puedes verlas una y otra vez.

De verdad, no sé de qué se queja, cuando bien sabe que ella es para mí todo un clásico, y que no me canso de verla una y otra vez, año tras año, y espero que hasta que la muerte nos separe. :-)

PD: Aquí Morricone y Metallica. ¿Alguien da más?

Saludos.

viernes, 14 de agosto de 2009

Ñu (Imperio de paletos).


Hubiese deseado escribir algo inteligente, bien pensado, pero no he podido evitar imaginarme al español medio, ora sufriendo ante un patético espectáculo de fútbol ora discutiendo con fervor en la taberna de turno, frente a unas cartas o un desgastado dominó.
No he podido evitar imaginarme a los "Sénecas" de las Españas, vaso de tintorro peleón en mano, vociferando y proclamando la verdad verdadera desde el púlpito de un bar cualquiera de esta tierra de gañanes.
Y hasta he creído poder tocarles mientras sus chillonas voces oradaban y violaban la paz de mis oídos.
Imperio de paletos, decía una vieja canción de Carlos Molina (Ñu) allá por los 80; una tierra inmisericorde donde lo mismo sufren las Bernardas Albas que los Don Manueles Buenos, mártires de turno.
Un escalofrío me ha recorrido la espalda al pensar que dicha fauna "paleta" tiene derecho a voto. Es más, que su voto es igual que el mío, que ellos son tanto como yo y yo tanto como ellos... ¿por qué, entonces, habría de obligarme yo a un mayor sacrificio moral, intelectual o cívico?
¿Por qué esforzarme en escribir algo tan inteligente como estéril en este humilde blog?

De nuevo truenan en mi cerebro las palabras de, quizás, el último gran filósofo de las Españas (Fernán Gómez):

¡¡¡A LA MIERDA!!!