
¡Pedazo de serie!
El miércoles de esta semana emitieron el primer capítulo por el canal Cuatro, creo.
Yo no la vi, porque ya la visioné por internet y tengo grabada toda la primera temporada, comme il faut!
Sin embargo, me gustaría comentar las opiniones que, respecto a dicha serie, expresaron dos contertulios de Arucitys.
David Broc, un tanto friki, dijo que era imposible no engancharse a Spartacus y que la serie estaba 20 años por delante de Hispania. También alabó las bondades de la estética y del guión, sencillo de digerir pero truculento y perverso.
Mònica Planas tildó la serie de pornográfica y "gay" (ya estamos con lo de las falditas de romanos que tanto gustan a los bujarrillas). No se cortó un pelo, además, en decir que era una serie cargada de violencia gratuita, y que llegaba a resultar incluso cómica, por lo poco creible y cutre de sus sanguinolentas escenas.

¿Qué puedo añadir?
Está claro que suscribo íntegro el comentario de David Broc, porque Spartacus es una serie para ver y para sentir; es una serie hipercargada de testosterona, que lo mismo te dispara la adrenalina con un feroz combate en la arena que con una lúbrica y voluptuosa escena erótica.
¿Pornográfica y gay?
La tal Mònica debe ser una mojigata de mucho cuidado, una ñoñeras cuyos gustos cinematográficos no van más allá de "Los puentes de Madison", "El paciente inglés" y truñacos similares. También podría tratarse de una reprimidilla de tres al cuarto, de esas que ante una tranca descomunal se ponen la mano para taparse los ojos, al tiempo que se cuidan mucho de mirar, a través de los deditos abiertos, el objeto de su inconfesable deseo.
En fin, os recomiendo Spartacus, para darle gusto a los sentidos, para que os sintáis como los gañanes que sois o, en cualquier caso, podáis descubrir al gañán que todos llevamos dentro.
