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miércoles, 16 de diciembre de 2009

El hombre que mató a Liberty Valance (sobre novatos).


Uno de los temas más recurrentes en el western es el que trata las relaciones entre maestro-discípulo. No pude evitar recordar este tema al comentarle a Criteri la existencia de la magnífica película Cowboy.
Jack Lemmom aparece en "Cowboy" interpretándose a sí mismo, es decir, desempeñando el papel, tan habitual en sus trabajos, de tipo afable y alegre, de buena persona en definitiva.
Sin embargo, al conocer a Glenn Ford, y por circunstancias que no vienen al caso explicar, decide aprender a disparar tan bien como él.
Así, Ford se convertirá en maestro de Lemmon, pero no sin antes advertirle sobre el cumplimiento de unos mínimos éticos y morales; señalándole del "peligro" de que, cegado por su virtuosismo con el revólver, pudiera convertirse en una mala persona, en la antitesis del bonachón jocoso que era.
El discípulo, crecido y soberbio, hace caso omiso de las advertencias del maestro y acaba convirtiéndose en un matón sin escrúpulos.
También en la pradera sin ley, un juglaresco y bufonesco Kirk Douglas se hace cargo de un joven afable que desea aprender a manejar el revólver. Y, cómo no, el joven acaba convirtiéndose en un chulito Pepito piscinas, en un orgulloso gallito que pretenderá, incluso, ligarse a la mujerona de la peli destinada a papá Douglas.

Sin embargo, no siempre son jóvenes, afables y díscolos a priori, quienes instan a sus maestros para que les enseñen el manejo de un arma, pues también encontramos esforzados maestros que insisten en que sus alumnos se apliquen en ello, aunque con dispares resultados.
Arthur Kennedy, un eterno secundario de lujo, se esforzó en Nevada Smith para que un mozalbete McQueen, sediento de vengaza tras el asesinato de sus padres, aprendiera el uso del revólver, de manera que así pudiera sobrevivir a tan arriesgada como justiciera empresa.
Pero si un maestro, precisamente el más grande de entre los grandes, fracasó al enseñar a un discípulo el manejo del revólver, ése fue, sin duda, Jhon Wayne en el hombre que mató a Liberty Valance.
Claro que el fracaso del maestro bien pudo entenderse y disculparse sabiendo que tuvo como alumno a un torpe y talantero James Stewart, interpretando un papel que se me antoja el fiel reflejo de nuestros progretontos negados para la épica y la acción.
¡Novato, novato!, le repetía Wayne, inmisericorde, al pobre leguleyo de Stewart en, probablemente, una de las mejores escenas del western de todos los tiempos.
Pilgrim!(jejejeje)

Esta España cobarde, zapateresca y apátrida, está llena de PILGRIMS que se esconden en peregrinos y vergonzosos pacifismos chaconescos :))

Saludos.

PD: Por cierto, ¿pilgrim quiere decir novato o más bien "pringao" y pardillo?